Restos de árboles se convierten en arte con Kirah

Sostenibilidad. El emprendimiento emplea a 40 personas. 

Calacoto. Adriana Antelo observa adornos de la marca. Foto: Pedro Laguna

Restos de árboles de los bosques cruceños son transformados por 40 artesanos en arte y decoración de alta calidad como parte de un proyecto comprometido con el desarrollo sostenible económico, social y ambiental: Kirah.

En la tienda de la empresa, ubicada en el edificio Monroy Vélez, en la calle 21 de Calacoto, reina un aroma agradable a esencias de madera que provoca el deseo de tocar alguna de las delicadas piezas que se exhiben en el lugar.

“Es fascinante. Hay tantas manos en estas artesanías que la energía que transmiten es positiva”, asegura Gabriela Flores, fundadora y diseñadora principal de Kirah, un nombre que proviene del japonés ki (“energía vital”) y del egipcio antiguo ra (“sol”). La materia prima se rescata de madereras que tienen concesiones legales en suelo cruceño y que, en general, utilizan solo el 30% de un árbol, el otro 70% se desecha o quema.

Tablas decorativas.

Restos de árboles se convierten en arte con KirahEste material se trabaja en el taller de diseño especializado en piezas de arte y decoración en Santa Cruz.

“Aquí nos dan la libertad para explotar nuestra creatividad y así lo hacemos”, subraya Félix Salazar —uno de los 40 artesanos que fueron capacitados por la empresa—, quien cuenta que se siente muy orgulloso porque las personas valoran su trabajo dentro y fuera de las fronteras.

La empresa exporta directamente sus piezas a Perú, Brasil, Chile, Estados Unidos y?Dinamarca, pero los compradores las han llevado también a “más de 60 países”, dice Ricardo Destarac, responsable de Marketing de Kirah, que inició su “trabajo sostenible” en 2007.

Para dar rienda suelta a su imaginación, los trabajadores utilizan el morado, una madera semipreciosa endémica de la Chiquitanía boliviana y similar a la mara. Con ese material fabrican cinco categorías de productos: mesas y sillas, esculturas artísticas (orbes por ejemplo), figuras geométricas de 12 a 70 centímetros, piezas utilitarias y decorativas (tablas y jarrones) y regalos corporativos, como miniesculturas que eligen empresas para sus clientes.

“Tenemos artículos desde $us 11,5 hasta 4.000”, indica Destarac.

Capacidades. Los trozos de morado que llegan al taller se secan de forma natural y se seleccionan según su forma para elaborar un producto predeterminado que será aceptado en el mercado o sirven para hacer realidad una nueva idea de los diseñadores, detalla Adriana Antelo, administradora de la tienda en La Paz. Las líneas de los productos “siguen la forma orgánica del tronco y las imperfecciones de la madera”, explica.

Los artesanos hacen el 60% del trabajo, el lijado y el modelo, y los otros talleres de la empresa el otro 40%, el cual implica el barnizado con “una mezcla especial” que resalta la “belleza de la madera” y no permite que se pierda su esencia natural. “No usamos pinturas”, hace notar la administradora de Kirah, que en el primer trimestre de 2018 abrirá una sala de exposiciones en la zona Sur de La Paz.

Restos de árboles se convierten en arte con Kirah

La Razón / Jorge Castel / La Paz

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