Se hunde el real y cae la Bolsa de San Pablo por la incertidumbre política

Petrobras, Banco do Brasil e Itaú se desplomaron. Michel Temer está debilitado tras las protestas de los camioneros y no hay candidatos claros, a cuatro meses de las elecciones

La Bolsa de Valores de San Pablo vivió horas de nerviosismo por el derrumbe de los valores

La Bolsa de Valores de San Pablo vivió horas de nerviosismo por el derrumbe de los valores

Crece la incertidumbre económica y política en Brasil. La Bolsa de San Pablo perdía casi un 5%, después de haberse hundido más del 6%, y el real se depreciaba fuertemente ante al dólar, en un contexto de degradación de expectativas sobre Brasil, según analistas.

Hacia las 15:15 (18:15 GMT), el índice Ibovespa caía un 4,75%, después de haber cedido un 6,2% a inicios de la tarde. El dólar cotizaba a 3,93 reales, frente a 3,86 en la apertura de los mercados tras haber superado la barrera de 3,94 reales por primera vez desde 2016. 

Las mayores caídas se registraban en los sectores energético y bancario. Petrobras caía un 7,47%, Banco do Brasil, 8,09% e Itaú, 5,30%.

Esas depreciaciones se producen “en medio de dudas sobre la competitividad económica de Brasil”, acrecentadas por la incertidumbre política sobre el resultado de las próximas elecciones generales de octubre, en las que ningún candidato promercado se perfila como favorito, señaló Jason Vieira, de la consultora Infinity Asset Management.

En el transcurso de 2018, la divisa de EEUU se encareció un 17,5%, en un país que tiene controlada su inflación: tan solo el 1% acumulado en los primeros 5 meses del año.

La debilidad política del Gobierno de Michel Temer, evidenciada por la extendida huelga de camioneros que paralizó al país y que provocó la renuncia del presidente de Petrobras, también lleva a la desconfianza sobre la moneda brasileña y el desempeño económico general, con escaso crecimiento -una previsión del 2,5% para 2018- y un desempleo que alcanza al 12,9%.

Se vienen las elecciones

Brasil está a 4 meses de las elecciones presidenciales, pero todavía sin candidatos claramente definidos y con el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva preso por corrupción y virtualmente inhabilitado, liderando todos los sondeos.

Encarcelado desde abril, condenado a 12 años y con otras seis causas penales pendientes en la Justicia, Lula se mantiene como el fiel de la balanza política del país, que está a 123 días de las elecciones más inciertas desde que recuperó la democracia, en 1985.

Pese a su situación jurídica, el Partido de los Trabajadores (PT) tiene a Lula como su “único candidato”, convencido de su “inocencia” y apoyado en sondeos que le atribuyen cerca del 30% de los votos en un escenario totalmente atomizado, en parte por escándalos de corrupción que han barrido todo el arco político.

En segundo lugar en los sondeos, y primero si Lula no pudiera ser candidato por normas que impiden postularse a un condenado en segunda instancia, como es su caso, aparece el exmilitar Jair Bolsonaro, que encarna a una ultraderecha defensora de la dictadura que hasta ahora no se había asomado con tal fuerza. 

Desde hace meses Bolsonaro está estancado en un 20% de apoyo, pero eso es suficiente para situarse detrás de Lula, entre una veintena de candidatos.

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