Discurso del Lic. Diego Justiniano, Presidente de la CFB gestión 2018-2020

Lic. Diego Justiniano, presidente de Cámara Forestal de Bolivia

Es evidente que, actualmente estamos atravesando por momentos complicados pero, no es ni la primera, ni será la última en la que revertiremos la situación.

En realidad, las asignaturas pendientes para el sector forestal son cuatro; mercados, plantaciones forestales, financiamientos y tecnología.

Los más de 6 años de crisis, han puesto al sector en una compleja iliquidez que, solo puede resolverse con financiamiento real, de largo plazo, intereses adecuados y en montos suficientes. 

Hacen casi 49 años, transcurría un 2 de mayo de 1969, cuando el empresario maderero Don Guillermo Roig Pacheco asumía por primera vez, la Presidencia de la Cámara Nacional Forestal, creada sobre la base de la Cámara de Explotación Forestal de Santa Cruz. En 1997 cambió el nombre a Cámara Forestal de Bolivia.

La razón fundamental de creación de la Cámara, fue agrupar a los empresarios del sector para tener una voz común ante el Estado y así, lograr condiciones legales, económicas y técnicas que permitan el desarrollo de la actividad maderera en buenas condiciones. 

Desde el momento de su creación, la Cámara Forestal jugó roles muy importantes para la vida del país. Desde la perspectiva institucional orientado a promover el desarrollo forestal, el crecimiento económico del país y, a la construcción de una estructura jurídico administrativa que permita a todos los actores forestales, encarar esta actividad en términos de seguridad económica y jurídica de largo plazo.

La Cámara Forestal de Bolivia fue protagonista central de las leyes de 1974 y de 1996, encarando ambos procesos con solvencia conceptual, técnica, económica y legal. 

La reducción del valor de la patente que, en poco más de dos años, desde la implementación de la Ley 1700, había generado una mora que superó los 10 millones de Dólares y que, por muy poco, casi extinguió al sector formal, fue un logro sin precedentes que, permitió la rearticulación y el crecimiento cualitativo de nuestro sector, así como la recuperación de la economía forestal y los miles de empleos que generaba.

En lo empresarial, a partir de la Cámara Forestal, se concibe una estrategia colegiada para trabajar en el abastecimiento de una demanda creciente de un producto indispensable para la vida del ser humano, como es la madera.

Inicialmente, atendiendo los requerimientos domésticos del pueblo cruceño y, desde finales de la década de los 70, generando excedentes de exportación que desde aquellos años benefician adicionalmente al Estado por la captación de divisas.

Por más de 40 años este sector, abasteció plenamente la demanda nacional de productos de madera y, tiene la capacidad de hacerlo indefinidamente en el tiempo. Sólo las malas decisiones de algunas autoridades en el pasado, nos han convertido en importadores de productos de madera. Aspecto que, no tengo duda, revertiremos en breve. 

Algo que siempre ha caracterizado a nuestro sector, ha sido su autonomía de gestión. Los empresarios forestales de Bolivia, jamás recibimos del Estado, un préstamo de fomento, un aserradero o un skidder subvencionado. 

Los niveles de industrialización alcanzados han sido con mérito propio del sector, resultado de su propio esfuerzo y riesgo, apostando siempre por exportar productos con valor agregado y mano de obra Boliviana, así los demuestran nuestras estadísticas en las cuales los productos acabados representan el 75% de nuestras exportaciones.

Los más de 500 millones de Dólares anuales que llegó a mover en la economía nacional el sector forestal en los años 80 y 90, que hoy significarían alrededor de 900 millones, fueron consecuencia de su capacidad de riesgo y visión empresarial, más allá de que gracias a esta noble actividad, se generaron capitales para desarrollar la industria agropecuaria y bancaria que hoy exitosamente tenemos en la región.

Otros ámbitos de acción de la actividad empresarial, están relacionados al social y medioambiental. En efecto, el impacto social ha sido y sigue siendo muy grande. Más de 90.000 familias dependían directamente de la actividad forestal y alrededor de 180.000 de manera indirecta, con un porcentaje muy elevado de trabajo rural. Hoy, según estimaciones nuestras, como consecuencia de la crisis de nuestra actividad, en los últimos, se han perdido más de 25.000 empleos directos y se han cerrado alrededor de 5000 unidades productivas entre micro, pequeñas, medianas y grandes.

En el ámbito medioambiental, lo logros del sector forestal, son extraordinarios; al extremo que, aquellas ONG ambientalistas que en el pasado nos atribuían todos los males de la ecología e incluso nos acusaban de la deforestación, hoy reconocen y apoyan a la actividad maderera como la mejor estrategia de conservación de bosques en el mundo.

Es evidente que, actualmente estamos atravesando por momentos complicados pero, no es ni la primera, ni será la última en la que revertiremos la situación.

En realidad, las asignaturas pendientes para el sector forestal son cuatro; mercados, plantaciones forestales, financiamientos y tecnología.

Estas cuatro asignaturas serán los pilares que marquen el rumbo de nuestro trabajo para la presente gestion, para ello encararemos las mismas bajo los siguientes principios:

Tal como vimos, el mercado es la parte más sensible que hoy enfrenamos. No solo porque el mercado interno está deteriorado, consecuencia de las importaciones de productos maderables si no, porque nuestros mercados tradicionales de exportación se han debilitado económicamente y no han logrado recuperarse. Me refiero a los Estados Unidos de Norte América y Europa.

En el mercado interno debemos trabajar en conjunto con el estado boliviano para concienciar a la población sobre el uso de productos maderables bolivianos para así continuar creciendo nuestra economía forestal y evitar la fuga de divisas que en los últimos 6 años ha significado más de 382 millones de Dólares.

Lic. Diego Justiniano, Presidente de la Cámara Forestal de Bolivia, gestión 2018 - 2020En la exportación necesitamos encarar los mercados de manera distinta. Los tiempos actuales así nos los plantean. De ahí que, promoveremos esquemas comerciales más innovadores, agresivos y directos. No esperaremos a los compradores, debemos ir hacia ellos.

Mercados asiáticos como China, India y Vietnam entre otros, ya dejaron de ser emergente y hoy, son reales posibilidades de negocio para nuestro sector. Es por esto que desarrolláremos estrategias comerciales innovadoras para poder llegar a estos mercados. Soy consciente que, en este ámbito, debemos trabajar mucho.

Sobre las plantaciones forestales, nuestro Presidente saliente ha sido muy claro, en relación a la situación en que se encuentran las gestiones. Solo nos queda continuar con las mismas, hasta lograr una Política de Estado que tome en serio esta actividad en términos de seguridad jurídica, fomento tributario, financiero y administrativo. 

El financiamiento al sector forestal, ha tenido un pequeño pero, significativo avance. Hoy, existe el producto financiero y se contemplan garantías no convencionales; sin embargo, lo que no existe son los fondos suficientes para apalancar operaciones de préstamo al sector. 

Los más de 6 años de crisis, han puesto al sector en una compleja iliquidez que, solo puede resolverse con financiamiento real, de largo plazo, intereses adecuados y en montos suficientes. 

El financiamiento debería abarcar a todos los operadores forestales; tanto privados, micro, pequeños, medianos y grandes; como comunitarios quienes han sufrido por igual las inclemencias de la crisis.

La renovación tecnología va a ser una consecuencia del saneamiento de la economía forestal, para lo cual se necesitará, sin embargo, una visión más proactiva del Estado que permita invertir en nuevas tecnologías y cobrar sus impuestos cuando ésta esté produciendo.

Es con estos 4 pilares fundamentales que tenemos la plena seguridad que con un trabajo conjunto entre el Estado boliviano y los empresarios forestales llegaremos a las cifras  de más de 2.800 millones que maneja la Cámara Forestal y que ha corroborado la ABT en su libro sobre el Sector Forestal, como nuestro potencial de venta. 

Realizando algunos ajustes estructurales que, dependerán en gran medida de la orientación que vaya a tener la nueva Ley de Bosques, no dudamos que, aquello es perfectamente posible.

Pondremos todo de nuestra parte, para continuar las buenas relaciones institucionales con nuestras autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Agua y su brazo ejecutor la ABT. Tenemos la plena predisposición de trabajar coordinadamente por el bien de nuestro sector y el país.

Como ven, los desafíos no son sencillos pero, no les tememos. Como institución, llevaremos adelante todas las gestiones que sean necesarias. 

Finalmente, como hemos visto al inicio, por la historia de nuestra Institución, solo encuentro motivos para sentir un profundo orgullo de asumir la Presidencia de la Cámara Forestal de Bolivia. 

Expreso mi más fraterno agradecimiento a todos los asociados que depositaron su confianza en mí. Agradezco a Pedro por el excelente trabajo realizado y convoco a los miembros del actual directorio y a todos los asociados para su experiencia siga al servicio de la institución y el sector.

Muchas gracias. 

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